El rostro de Rita Puma
Regresé a trabajar a Puno después de treinta y cuatro años, aunque había
ido varias veces a presentar mis libros , también estuve como funcionario del
Tribunal Agrario o del Jurado Nacional de Elecciones.
Durante seis años de estadía en el
2005 vi que todo y nada había cambiado.
Me dolió mucho no encontrar libros de historia de Puno nuevos
científicos sociales que se hagan cargo de leer la nueva realidad andina. La
violencia de todos los días era en verdad asfixiante, la teoría del Bien
limitado, que en que hay límites y parcelas culturales solo para unos cuantos,
funciono de modo increíble. Incomodé, me ladraron unos cuantos, fui mordido y
no dije nada.
Pero la más grande sorpresa fue haber conocido a Jolucab, es decir a
José Luis Barriga. A un pintor extraordinario, maravilloso y quede maravillado,
pues fui a Puno después de haber visitado el Museo de Louvre, del Hombre de
París y muchos museos más en Berlín.
Jamas imaginé que en Puno, en abril del 2005, conocería a José Luis
Barriga, nacido en la ciudad de lago, en 1961, formado en la Escuela de Bellas
Artes, pero fundamentalmente a de estudios personales. Me sorprendió saber que
vivía entre París y Puno, pero llevar una vida cosmopolita.
En mayo de este año viajamos con mi hijo José Luis a Moho y el tomo
cuarenta fotografías de campesinas moheñas, especialmente de Apacheta y a base
de información y referencias, José Luis Barriga procedió a realizar el retrato
de Rita Puma. Una vez terminado quedé maravillado, convencido que al fin y al
cabo podía ver el sublime
rostro de Rita Puma.
Es que es así, hay actos de creación que están reservados para los
grandes artistas y José Luis Barriga ha hecho en verdad un acto no solo de
creación, ha rescatado para la historia del Perú, la serena y encantadora
mirada de Rita Puma.
Entre José Luis Barriga y yo hay muchas razones para tener no solo una
amistad entrañable sino sobre todo me emociona y conmueve saber que hay en Puno
un pintor como él. Le agradezco haya aceptado darle vida a Rita Puma, así ese
es el rostro que tienen sus últimos parientes que viven en Apacheta.
Desde ahora podrá ser reproducido su rostro limpio y cautivante como un
poema eterno.
José Luis Ayala Olazával del Libro
AYMAR MARKA - Nación Aymara - pag.
(238-239)












